PRUEBAS DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD
Los alumnos discapacitados se encuentran con dificultades añadidas cuando una vez superado el Bachillerato, se enfrentan a las Pruebas de Acceso a la Universidad.
En el Real Decreto 1640/1999, de 22 de octubre, por el que se regula la prueba de acceso a estudios universitarios, en su artículo 10 se menciona la adaptación de dichas pruebas para alumnos discapacitados: "Para aquellos alumnos que en el momento de su inscripción justifiquen debidamente alguna discapacidad que les impida realizar la prueba de acceso con los medios ordinarios, la Comisión tomará las medidas oportunas para que puedan hacerlo en las condiciones más favorables".
Como requisito previo para poder hacer las pruebas de modo adaptado, es necesario presentar una justificación que acredite las necesidades especiales del alumno.
A continuación se señalan las principales adaptaciones en función de las diferentes discapacidades:
• Alumnos con déficit auditivo.
Estos alumnos tienen siempre una menor riqueza de lenguaje en relación con los oyentes que, sin embargo, no produce problemas en la comprensión del contenido. Por ello, tienen mayores dificultades de expresión escrita y un proceso comprensivo lector más largo que el del resto de los alumnos.
Se debe tener en cuenta esta circunstancia, en especial ante pruebas de contenido preferentemente lingüístico. Por ello, se debe considerar la prolongación de un 25 por 100 más del tiempo asignado para la realización de las pruebas.
Por otra parte, las instrucciones generales que se den antes y durante la realización de las pruebas deben ser siempre escritas.
Ante las instrucciones por escrito cabe la posibilidad de que una persona autorizada para ello realice las modificaciones necesarias, de forma que dichas instrucciones sean perfectamente comprendidas por los alumnos con déficit auditivo.
En el caso de exposiciones orales, el alumno debe estar situado en un lugar que permita una buena visualización de la cara de la persona que habla para permitir una posible lectura labial y, si fuera necesario, disponer de un equipo de frecuencia modulada, así como contar con un intérprete de lenguaje de signos.
• Alumnos con déficit visual.
Como paso previo a la realización de las pruebas, es necesario haberlas transcrito al sistema Braille. De este modo, la transcripción debe estar disponible para los alumnos que la precisen. En el caso de los alumnos que utilizan el sistema lector-escritor ordinario, es necesario presentar los textos con las ampliaciones necesarias y en las condiciones óptimas, buscando la mayor nitidez y el mejor contraste.
Durante las pruebas es conveniente situar a los alumnos que utilizan el sistema Braille en un lugar separado de sus compañeros cuando utilicen máquinas para escribir en dicho sistema, dado el ruido que estas máquinas producen. Por otra parte, es aconsejable buscar soluciones lógicas y alternativas en aquellas situaciones en las que se presenten gráficos, diapositivas, etc., a los cuales el alumno no puede acceder.
El tiempo para la realización de las pruebas será incrementado, al menos, en un 50 por 100, por razones derivadas de las necesidades que plantea el método utilizado.
A los alumnos que utilizan el sistema lector-escritor ordinario deberá permitírseles la utilización de materiales complementarios, como medios de ampliación, y materiales que empleen de forma habitual (lápices, rotuladores especiales...), así como asegurarles una muy buena iluminación de la zona donde realicen la prueba.
Tanto para la preparación, adaptación y transcripción de las pruebas, así como para la elaboración del informe que sobre el alumno ha de presentarse en el centro que le corresponda, la ONCE ofrece su colaboración tanto al alumno como al profesorado.
• Alumnos con déficit motor.
Antes de las pruebas, si el problema motor afecta al desplazamiento autónomo y existen barreras que dificulten el acceso del alumno al centro donde se realice la prueba, deberá preverse la forma de evitar esta dificultad.
Si el problema motor afecta a la movilidad de las manos e impide o dificulta gravemente la escritura, el centro en el que se realicen las pruebas deberá proporcionar al alumno los medios técnicos necesarios o permitirle el uso de los que habitualmente utiliza, por ejemplo, un ordenador con impresora, máquina de escribir, comunicador, etc.
Si los medios técnicos que utilice el alumno producen ruido y pueden perjudicar al resto de los alumnos, hay que proporcionarle un cierto aislamiento. También se ha de tener en cuenta como posible origen de ruido la fuente de alimentación de dichos medios técnicos.
En razón de sus dificultades motoras, deberá preverse que puedan necesitar un tiempo diferente para la realización de las pruebas. Dada la variedad de casos que pueden presentarse, esta ampliación la establecerá, de acuerdo con la Universidad, el equipo de profesionales correspondiente o, en su defecto, el equipo de orientación educativa y psicopedagógica.
Deberá permitirse la realización oral de las pruebas si las habilidades verbales del alumno son mejores que las manipulativas.
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